¿Qué ha pasado para que España se vea obligada a pedir financiación europea para recapitalizar la banca española? La respuesta es clara y contundente: una concatenación de hechos y errores gubernamentales que han llevado a la economía al borde del precipicio. No es la primera vez que España se encuentra en una situación similar. Como ha reconocido en privado el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, la canciller Angela Merkel le dijo que pidiera el rescate en diecisiete ocasiones, e igual se vieron obligados los gobiernos de Grecia, Irlanda y Portugal. Sin embargo, el presidente Mariano Rajoy siempre se ha opuesto a que España sea intervenida. Como gráficamente afirmó el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, “aquí no vendrán los hombres de negro”, refiriéndose a los interventores nombrados por Bruselas.
Sin lugar a dudas, el error más grave lo cometió Rodríguez Zapatero, inducido por su vicepresidente Pedro Solbes, cuando creyó que la crisis de las hipotecas basura norteamericanas, las subprime que estallaron en agosto del 2007, apenas afectaba a la economía española.
Era cierto que bancos y cajas no tenían subprime entre sus activos, pero lo que callaron era que tenían sus propias hipotecas basura como consecuencia de los créditos concedidos a los promotores inmobiliarios durante la burbuja inmobiliaria. Tal como habían denunciado los inspectores del Banco de España un año antes, suponía una auténtica bomba de relojería.
A partir de ese momento se produjo una conspiración del silencio. El gobierno negó rotundamente la crisis. El sector financiero se enrocó asegurando que eran las entidades más seguras del mundo. Prensa especializada, economistas y líderes de opinión se conjuraron para no alarmar a la opinión pública y evitar que se pinchara la burbuja inmobiliaria de forma descontrolada. Se optó por un aterrizaje suave de la burbuja inmobiliaria que evitara el crac.
No fue posible. El mercado reaccionó con enorme virulencia. La primera señal la dio la suspensión de pagos del grupo Llanera (2 octubre del 2007), al que siguieron Hábitat y otras. Al final de ese año no hubo más remedio que aceptar que la crisis inmobiliaria había interrumpido el crecimiento y se iniciaba la marcha atrás. La previsión de crecimiento para el 2008 se fijó en apenas un 2,7% del PIB.
El momento culminante del complot del silencio se produjo en febrero del 2008 en el debate electoral entre Pedro Solbes y Manuel Pizarro. Ganó el entonces ministro, aunque la realidad de los hechos le desmintió después. España sufría una crisis económica de incalculables dimensiones. Sin embargo, el electorado prefirió hacer oídos sordos y confiar en el PSOE, que volvió a ganar las elecciones con 169 diputados frente a los 154 del PP.
En julio del 2008 a Zapatero no le quedó más remedio que aceptar públicamente en una entrevista la crisis económica. Cuatro días después se produjo la mayor suspensión de pagos de la historia económica española, la de la promotora inmobiliaria Martinsa-Fadesa, que dejó una deuda superior a los 5.000 millones a los principales bancos del país.
Pero lo que realmente cambió todo fue la bancarrota del banco norteamericano Lehman Brothers el 15 de septiembre del 2008. Provocó el pánico financiero y bursátil en todo el mundo, haciendo estallar con enorme virulencia la burbuja inmobiliaria española y provocando la mayor crisis del sistema financiero español desde los años ochenta, en que desaparecieron 52 bancos. En esta ocasión la crisis afectaba fundamentalmente a las 47 cajas de ahorros que dominaban más del 54% del crédito en el mercado español.
Esto hizo que el 18 de enero del 2009 Standard and Poor’s, la agencia de calificación de deuda, rebajase el rating del Reino de España desde la AAA, la más alta, hasta AA+. En realidad no era una gran cosa, pero rompió un mito: las cuentas públicas españolas habían dejado de ser una de las más saneadas de la Unión Europea. Ese día se dio el primer paso de la crisis de la deuda.
Como afirma el ministro de Economía Luis de Guindos, “la crisis es como un virus tóxico que ha ido mutando, de las subprime se transformó en crisis financiera sistémica para atravesar el Atlántico y provocar las eurocrisis, contaminando a la mayoría de los bancos europeos. Esto obligó a los estados a salir en su ayuda gastando un 37% de los recursos financieros de la UE en su saneamiento, lo que provocó una ingente deuda que desembocó en la crisis soberana”.
La Unión Europea demostró no estar preparada para la que se le venía encima. Como reconoció el comisario Joaquín Almunia, “ya sabemos cómo combatir el virus anterior, pero como ha mutado no sabemos cómo hacer frente al nuevo”.
Zapatero, aconsejado por su ministro de Industria, Miguel Sebastián, entendió que había una salida de izquierdas y otra de derechas a la crisis, como verbalizó el 12 de mayo del 2009 durante el debate del estado de la nación. El PSOE optó por la primera. Dado que la deuda española era la más baja de la eurozona y apenas representaba el 43% del PIB, decidió una serie de planes de gasto para estimular el crecimiento.
Fue lo que se llamó el Plan E, que llegó a contabilizar hasta doce versiones distintas en las que se gastaron más de 150.000 millones. Se subvencionó la compra de automóviles, viviendas, a las pymes que aumentaran su plantilla... El problema fue que la crisis era mucho más larga de lo que el Gobierno había calculado. Cuando el puente estaba a medio hacer, se quedaron sin presupuesto y todo lo que se había invertido no sirvió para nada.
Esta política expansiva se había llevado por delante al ministro de Economía Pedro Solbes, que se había negado en rotundo, y la ejecutó su sucesora, Elena Salgado. Se disparó el déficit público al 11,3% al final del 2009. Así se produjo la paradoja de que España tenía la menor deuda pero el mayor crecimiento del déficit.
El fuerte estímulo económico no sirvió para gran cosa. La economía registró la mayor recesión, con una caída de la actividad del 3,9% que disparó el paro por encima de los 4 millones. Para entonces ya nadie hablaba de la salud de las finanzas españolas. Esa política se hizo insostenible y Zapatero lo entendió cuando el 9 de mayo del 2010, a instancias de la Comisión Europea, dio un giro de ciento ochenta grados en su política económica. El cambio se visualizó tres días después, cuando compareció ante el Parlamento y anunció un drástico recorte del gasto para ahorrar 15.000 millones de euros en 18 meses. Se recortó el salario de los funcionarios, se congelaron las pensiones, se redujo la inversión en obra publica y se eliminó el cheque bebé.
Aquel día Zapatero se inmoló políticamente. Tranquilizó a los mercados un tiempo, pero no fue suficiente. Las elecciones municipales demostrarían que tal decisión había arrastrado al PSOE en su caída. Ese mismo mes se aprobó el primer rescate de Grecia (110.000 millones). La suerte del euro estaba echada, todos los países pusieron en marcha drásticos programas de ajuste fiscal.
En julio, cinco entidades españolas se encuentran entre las ocho que habían suspendido las pruebas de solvencia del Comité de Supervisores Bancarios. Pero el Banco de España se negaba a la evidencia. El gobernador, Miguel Ángel Fernández Ordóñez. llega a afirmar que tenemos la banca más saneada del mundo. En septiembre, se aprueba una reforma que se considera insuficiente.
En noviembre, Irlanda se ve forzada a pedir el rescate. En diciembre, Zapatero aprueba un nuevo ajuste. Se produce la crisis de los controladores y los sindicatos se avienen a pactar la reforma de las pensiones. Toda la respuesta del gobierno es la ley de Economía Sostenible. Hasta el punto que el 5 de agosto el Banco Central Europeo remite una carta a Zapatero en la que le conmina a realizar una reforma laboral y controlar el déficit.
El 20 de noviembre pasado el PP gana las elecciones. Las tensiones se recrudecen cuando el mercado constata que no hay un plan B, La presión se agudiza cuando el Gobierno hace público que el déficit comprometido por el gobierno socialista del 6% no se cumpliría, sería el 8%. La tensión aumenta cuando escenifica la petición de relajar el objetivo de reducción del déficit del 5,3% hasta el 5,6% del PIB. El gobierno aprueba una reforma cada viernes: laboral y financiera. La barra de liquidez del BCE alivia la tensión hasta que en su política de hacer aflorar el déficit oculto lo eleva al 8%.
El Gobierno aprueba en mayo una segunda reforma financiera. El 10 de ese mes se anuncia la nacionalización del BFA, matriz de Bankia, y una semana después se dice que el déficit ha llegado al 8,9%. El 30 de mayo la CE hace una dura advertencia al Gobierno porque no está haciendo un ajuste suficiente y ahonda la crisis de confianza.
El ministro de Economía, Luis de Guindos, se ve obligado a pedir una valoración a auditores independientes porque nadie cree ya al Banco de España. Dimite el gobernador y el presidente se muestra dispuesto a resistirse a pedir ayuda, pero la CE le fuerza a pedir un “rescate suave”, por la puerta de atrás.
Adiós a Nihil Obstat | Hola a The Catalán Analyst
Después de 13 años de escribir en este blog prácticamente sin interrupción, hoy lo doy por clausurado. Esto no quiere decir que me haya jubilado de la red, sino que he pasado el relevo a otro blog que sigue la misma línea de Nihil Obstat. Se trata del blog The Catalán Analyst y de la cuenta de Twitter del mismo nombre: @CatalanAnalyst . Os los recomiendo.
Muchas gracias a todos por haberme seguido con tanta fidelidad durante todos estos años.
lunes, 11 de junio de 2012
¿Cómo hemos llegado aquí?
Mar Díaz-Varela:
jueves, 7 de junio de 2012
God save the Frau Merkel!
Mientras escribo esto están habiendo reuniones de alto nivel para hacer efectivo este plan de rescate: dinero público europeo para rescatar a los bancos españoles quebrados (seguramente a través del FROB) a cambio condiciones duras PERO SOLO SOBRE EL SISTEMA BANCARIO (y esta es la clave). Los bancos españoles que necesiten rescates van a ser gestionados por funcionarios europeos (los amiguetes que han vivido del cuento en los bancos y cajas arruinadas van a tener que busca empleo en otro lado) y todo el sistema bancario va a pasar a estar integrado con Europa: un solo regulador, un solo supervisor y un solo fondo de garantía de depósitos. Parece que se está discutiendo la posibilidad de poner un impuesto sobre los bancos para que acaben pagando ellos el propio rescate aunque ignoro si ése será un impuesto sobre la deuda. Todo esto quiere decir pérdida de poder de decisión para el gobierno de España... Pero España se ahorra la humillación de la intervención,Rajoy salva la cabeza y, lo más importante: España rompe el espiral negativo que existe hoy, con un gobierno que cometió la imprudencia de decir que los bancos no quebrarían y con unos bancos inundados hasta las cejas de deuda del gobierno. Una vez el problema bancario está fuera de España, ésta puede volver a la senda de la sensatez fiscal.
La pregunta clave en estos momentos es: ¿Pondrá Europa suficiente dinero? Esta tarde se hablaba de 40.000 millones de euros. Con eso no habrá suficiente. Se van a necesitar más bien 150.000, aunque para saber la cifra exacta tendremos que esperar el resultado de las "audorías independientes". Una vez sepamos el tamaño del agujero, estaría bien que Europa no volviera a cometer el error que cometió en 2011 de poner demasiado poco dinero en el fondo de rescate cosa que acabó dando más sensación de fragilidad. Si Europa pone suficiente dinero sobre la mesa, España podrá respirar porque al fin, la bola de nieve formada por bancos y gobierno que amenazaba con hundir la economía. Si no, el nerviosismo solamente se aplazará unas semanas.
El día que Hollande ganó las elecciones dije que, en realidad, el gran ganador de las elecciones no era François Hollande sino Mariano Rajoy. Si finalmente cristaliza la idea del fondo de rescate europeo para los bancos españoles y si, como parece, ese rescate bancario no va a representar una intervención para el gobierno central, el gran ganador de las elecciones francesas habrá sido Mariano Rajoy.
El artículo íntegro de XSM, aquí.
miércoles, 6 de junio de 2012
La burra Rubalcaba
XSM:
Finalmente, Mariano Rajoy hace lo que tiene que hacer y confiesa que la salida del problema bancario va a requerir fondos europeos... pero luego sale don Alfredo Pérez Rubalcaba y dice que eso es una mala idea y añade que España tiene que hacer el rescate "con sus propios medios" porqué el dinero de fuera "tendrá condiciones".
¡Lo que nos faltaba! ¡Éramos pocos y parió la burra! Y no se trata de una burra cualquiera, ni de una parida cualquiera. Se trata del vicepresidente del gobierno responsable de las fusiones financieras que han creado la bola de nieve infumable que tenemos ahora y el responsable del descomunal déficit que hoy se tiene que sanear a base de recortes. En lugar de pedir perdón por su nefasta co-gestión del tema económico en el gobierno anterior y retirarse para siempre de la política activa, el señor Pérez se atreve a salir en público a decir “paridas” sobre cómo se debe gestionar la crisis. Y claro, solo falta que el PP diga que el dinero tiene que venir de fuera para él pasar a argumentar que no. Que tiene que usar "sus propios medios". ¿Ah si? ¿Y exactamente de qué "propios medios" se trata, señor Einstein? ¿Los que dejó su gobierno en la caja fuerte bajo la etiqueta de "medios propios para utilizar en caso de necesidad de rescates bancarios"? ¿Y cuánto dinero cree que hay en esa caja? En el caso de que no fuera suficiente, ¿cómo sugiere obtener más "medios propios"? ¿Quizá pidiendo un crédito a un tipo de interés con la prima de riesgo en máximos históricos? ¿O preferiría usted hacer más recortes en sanidad y educación para utilizar el dinero para rescatar Bankia? En caso de ser esta la alternativa, ¿ya se se la ha explicado a sus correligionarios de partido y a sus votantes? Porqué claro, es muy fácil decir que el dinero de fuera va a venir con condiciones... ¡pero ES QUE EL DINERO DE DENTRO TAMBIÉN TIENE CONDICIONES! ¿O no son condiciones sobre los ciudadanos los recortes ADICIONALES que va a tener que hacer si el gobierno no pide ayuda a Europa?
Este tipo de declaraciones y posturas irresponsables, además de dar una señal de que el problema de España va para largo, demuestra que la tesis que propuse el otro día sigue siendo válida: el peor enemigo de España... es España.
lunes, 4 de junio de 2012
¿Eurobonos? No, gracias. Mejor idea: el European Redemption Fund
Xavier Sala i Martín:
¿Eurobonos? No, gracias
...muchos analistas han propuesto la creación de los “eurobonos”. Es decir, en lugar de que España, Italia, Alemania y cada uno de los países de la Unión Europea vayan a los acreedores por separado, cada uno emita sus propios “papelitos” (es decir bonos) y cada uno pague un tipo de interés distinto, la propuesta es que vayan todos juntos, emitan un solo tipo de papelito (llamado “eurobono”) para que así, todos paguen el mismo tipo de interés. La idea es que si Italia o España no pudieran devolver el dinero, los demás lo tendrían que hacer por ellos (por eso a veces a esos eurobonos también reciben el nombre de “mutualización de la deuda”). Y como Alemania es muy de fiar, el tipo de interés que cobrarían por esos eurobonos sería menor que el que le cobran a España e Italia de manera que España e Irtalia acabarían pagando unos intereses mucho menores con los eurobonos de los que pagan en la actualidad. La otra cara de la moneda es que la probabilidad de que Alemania no pudiera hacer frente a las deudas sería superior si tuviera que ser responsable de las deudas de todos los europeos (la suma total de las deudas de todos los países de la UE es de ¡8 billones de euros!, una cifra elevada incluso para Alemania) y no solo de las suyas, por lo que los intereses de los eurobonos seguramente serían superiores a los que paga Alemania. Dicho de otro modo, los eurobonos harían que los países disciplinados como Alemania acabaran pagando unos intereses superiores y los países indisciplinados acabaran pagando menos. Es decir, los eurobonos son una buena idea para los países (fiscalmente) malos y una mala idea para los países buenos. No es de extrañar que los países fiscalmente buenos se opongan a la idea.
Mejor idea: el European Redemption Fund
Una tercera propuesta, hecha por el consejo de sabios asesores independientes de Alemania, funcionaría exactamente al revés que la de los bonos de colores en el sentido de que se convertiría en eurobonos solamente la deuda que esté por encima del 60% del PIB y no la que está por debajo. La propuesta alemana, llamada “Fondo Europeo de Redención” de deuda (ERF), consiste en lo siguiente:
Primero, cada país va al mercado de deuda y emite sus propios bonos para toda la deuda hasta llegar al 60% del PIB. Los países que tienen deuda por debajo del 60% quedan fuera del programa (lo que deja fuera a Finlandia, el país que más se opone a mutualizar la deuda). También se quedarían fuera del programa los que están siendo “rescatados” por el European Financial Stability Facility (EFSF) que son Grecia, Irlanda y Portugal. Por lo tanto, los países que podrían participar serían Italia, Alemania, España, Francia, Austria, Bélgica, Holanda, Chipre y Malta.
Segundo, toda la deuda por encima del 60% del PIB se pone en un pozo o fondo común y se financia con eurobonos. Es decir, los 9 países que participan en el programa son corresponsables de devolver el dinero del pozo común. Italia sería el que más deuda pondría en ese pozo (900.000 millones de euros), seguido de Alemania (550.000 millones) y Francia (500.000 millones). España podría poner unos 120.000 millones (antes de contar el rescate de los bancos). Se estima que el total de deuda que acabaría en ese pozo sería de 2,3 billones de euros.
Fijaos que, al reducir la deuda “individual de cada país” al 60% del PIB, en teoría ningún país debería tener problemas para financiar esa deuda por lo que los intereses sobre el primer tramo se reducirían a niveles normales. En cuanto al resto de la deuda, al estar garantizados por los 9 estados (entre los que está Alemania), los intereses del segundo tramo también bajarían.
¿Cómo se pagaría la deuda? Pues bien, en el momento de formalizar el “pozo común”, cada país se comprometería a devolver el dinero EN 25 AÑOS a base de enviar directamente a los acreedores para pagar los eurobonos una parte de su recaudación impositiva. Se habla de enviar una parte del IVA directamente para redimir los eurobonos. Lógicamente, la parte del PIB que cada país se compromete a enviar es proporcional a la cantidad de deuda que uno ha metido en el pozo: como Italia ha metido más deuda, Italia deberá poner más dinero para devolverla. Es decir, con este mecanismo, los Italianos acaban pagando su deuda, los alemanes la suya y los españoles la suya. Lo que pasa es que los intereses que pagan los Italianos y los españoles son menores que los que pagan con el sistema actual.
Las ventajas de este sistema son las siguientes. Primero, los intereses por el primer tramo de deuda (hasta el 60% del PIB) son menores porque al ver los acreedores que la deuda de la que cada país es responsable es “solamente” del 60% del PIB, la credibilidad de cada país aumenta y por lo tanto, los intereses que se necesitan para financiar esa deuda bajan. Segundo, los intereses del segundo tramo (lo que está por encima del 60% del PIB) también bajan porque se convierte en eurobonos de la que son responsables todos los países que participan del programa. Tercero, se crea un mecanismo que obliga a todos los países miembros a comprometerse a reducir su deuda al 60% del PIB en 25 años. Es decir, de aquí 25 años todos los países del euro FINALMENTE satisfarán los criterios de Maastricht, unos criterios que todos debían haber satisfecho cuando entraron a formar parte del euro pero que pocos satisfacían. Cuarta, los países que más se benefician son también los que más sacrificios deben hacer: Italia es el país que más deuda tiene por encima del 60% del PIB y, por lo tanto, es el que más deuda podrá lanzar en el pozo común (viendo así reducidos sus intereses sobre una mayor cantidad de deuda)... pero, si quiere formar parte de este club de eurobonos, Italia también será la que se comprometerá a enviar directamente a Europa una mayor parte de impuestos. Es decir, el problema del “riesgo moral” se minimiza porque los Italianos (y no el grupo de socios) acaban siendo responsables de su propia deuda.
Quinto, Finlandia, que es el país que más se opone a los eurobonos, queda fuera del programa y, por lo tanto, deja de ser un impedimento. Y sexto, y más importante, la propuesta fue impulsada por el consejo de asesores de Angela Merkel y, por lo tanto, no solo cuenta con el visto bueno de la cancillera de Europa sino que ni siquiera viola la constitución alemana.
viernes, 1 de junio de 2012
Esta gráfica es falsa
En el Facebook de Julio Anguita aparece esta gráfica, que es totalmente falsa.
¿Por qué?
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